Sobre mí



Mi nombre es Manuel Jesús Távora Serra, tengo 24 años y soy abogado independiente. He estudiado, como quien dice, la carrera de Derecho. Antes bastaba con estudiar la licenciatura de Derecho, de cinco años, para poder colegiarse y ejercer como abogado. Desde el año 2009, sin embargo, esa licenciatura fue sustituida por el Grado en Derecho, que dura cuatro años. Cuando lo terminas, si quieres ser abogado, tienes que realizar un Máster de acceso a la abogacía, que dura dos años más. Tras ello, es necesario aprobar el examen estatal de acceso a la profesión. Yo hice el examen en febrero de 2017 y, tras los trámites, me colegié en mayo.

Desde muy pequeño he tenido una especial sensibilidad para percibir la injusticia, y también una constante curiosidad por comprender cómo funcionaba la sociedad, así que decidí estudiar Derecho. Me motivaban la oportunidad de defender los intereses lícitos de las personas y la posibilidad de comprender el orden que la sociedad había decidido autoimponerse.

Además de las prácticas del Grado y del Máster (que suman año y medio, en total), en lo poco que llevo de experiencia profesional he presentado un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y un incidente excepcional de nulidad de actuaciones ante una Audiencia Provincial. También he colaborado activamente en la elaboración de recursos de apelación de orden penal y en la redacción de demandas sobre reclamaciones contra productos bancarios. 

Desde que comencé a estudiar Derecho, me he percatado de que uno de los grandes problemas que afecta a la relación del poder judicial con la sociedad es la imposibilidad de que cada individuo de la sociedad conozca el ordenamiento jurídico y la ley que le rige. En este blog pretendo acercar a todos, además de mi persona, la figura de la ley, su naturaleza, y la función que cumple en nuestra sociedad.
Creo en una abogacía accesible y transparente para todos los individuos y grupos sociales, y que defienda sus intereses de manera efectiva. Creo que la abogacía cumple un servicio público, y me asombra que exista la suficiente sensibilidad como para construir un sistema de sanidad pública pero no uno de defensa pública que garantice la efectiva defensa de todos los intereses que conforman la sociedad de nuestro tiempo.